Yo renuncio

Vivir es soportar cierta tensión, eso es indudable. Desde el momento en el que naces, tienes que aprender a sostener ciertas cosas: tu cabeza, tu cuerpo en equilibrio… Y más adelante tus estudios, tus amigos, tu casa, tu familia… Esa tensión es la que a la flor le permite mantenerse erguida y a ti te permite sostener tu vida y la vida de los que quieres. Es decir, que vivir sin tensiones de ningún tipo no es vivir. La liberación completa de cualquier tensión es, en realidad, la muerte ¿verdad?

Ahora bien, entre vivir con una tensión natural y soportar tanta tensión que no puedas con tu vida, hay un término medio. Y para acercarse a él hay que coger cariño a una palabra que tiene muy mala fama: la renuncia. En el «café instantáneo» de hoy, reflexiono contigo sobre las cosas a las que creo que vale la pena renunciar…

Un abrazo,

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