El porqué de todo esto

¿Por qué existe esta web?

Para responderte tengo que confesarme contigo y me gustaría que al terminar de leer este post me cuentes, si te apetece, si ves tu reflejo en algunas de mis palabras:

Esto de ser humano no me parece sencillo. Nos sentimos superiores a los animales por tener conciencia, pero la realidad es que el hecho de tenerla, admitámoslo, a veces sólo parece servirnos para atormentarnos y amargarnos la vida. Los animales viven su existencia y terminan su ciclo vital sin preguntas, sin temores, sin preocupaciones, sin anhelos… viven el aquí y el ahora, punto. Pero yo, no sé tú, he sufrido mucho

· en mis relaciones personales, siempre crítica, siempre insatisfecha;
· en mi relación conmigo misma, siempre autocrítica, siempre insatisfecha;
· en mis experiencias profesionales porque mis expectativas no se veían colmadas;
· en los cambios que la vida me imponía, siempre llena de miedos y rigideces;
· …

…en definitiva, porque me he sentido dependiente de las circunstancias. Si las cosas eran de mi agrado (“me iban bien”), me sentía bien; si me iban mal, me sentía mal. Y el más difícil todavía: a veces no me he sentido tan bien como “debería” aunque las cosas “me fueran bien”.

Y también me he sentido dependiente de mis estados de ánimo. Si tenía ánimo y motivación, estupendo. Si no, ya tenía excusa para mi inactividad.

¿Te suena algo de lo que te cuento…?

Esto no excepcional, nos pasa a todas las personas en mayor o menor grado. Pero a mí, no sé a ti, lo de mal de muchos consuelo de todos (¿o de tontos?, ¿cómo era el dicho…?) no me vale porque ¿que algo sea tan “normal” significa que ha de ser asumido sin más, como parte de la experiencia de ser humano? ¿Eso lo que tú haces: sufres cuando toca y te alegras cuando toca, así es tu vida…? ¿Eso es para ti ser humano?…

Así que, tal vez como tú, probé diferentes “técnicas” para sentirme mejor: libros de crecimiento personal, terapias… y en este camino he conocido e incorporado recursos muy valiosos que bendigo y que a día de hoy me siguen sirviendo, ¿pero sabes qué he descubierto?

Que no es suficiente.

Que los parches alivian, pero no curan. Que uno puede experimentar momentos de “felicidad” y sentirse en paz con uno mismo y con el mundo, pero si al poco tiempo cualquier cosa puede hacer que todo se tambalee de nuevo, es que algo falla. Y, como te decía, yo me pregunto: ¿esto es todo? , ¿estar vivo es esto: padecer por todas estas cosas hasta el final, vivir como un péndulo de un extremo a otro?, ¿estar bien si las cosas están a nuestro gusto y mal cuando no es así? ¿Tú piensas resignarte a esto?, ¿es lo que tú quieres para tu vida?

Yo no.

Ni para mi vida… ni para la tuya.

Yo quiero para mí, pero también para ti, una vida con dolores inevitables, qué remedio… pero sin sufrimientos evitables. Quiero una vida más equilibrada y armoniosa, más clara y consciente… más alegre, más feliz. Porque… ¿sabes? A mí, no sé a ti, me importan las personas no sólo desde un punto altruista… sino también egoísta: porque cuando estoy rodeada de personas contentas con su vida (contentas de verdad, no con la “felicidad de selfie”…), yo también estoy irremediablemente más contenta con la mía. El inevitable contagio humano: porque todo se pega (¡menos la hermosura!, dicen, aunque yo ya ni de eso estoy tan segura… 😉 ).

El tiempo es una “energía no renovable”. Sí, lo sabemos tan bien que nos suena hasta a tópico. Es más, a veces nos lo tomamos tan en serio que nos estresamos pensando en cómo se nos agota hora tras hora, día tras día… y nos vemos impotentes a la hora de ajustarnos a ese yo ideal que tanto alimentamos y que cada vez parece estar más lejos porque el presente y sus obligaciones piden paso cada día. No se trata de agobiarnos ante ese puñado de segundos que nos han dado y que se nos escapan como agua entre los dedos. Para bien o para mal, nuestro tren avanza. Punto. Pero ya que estamos montados en él, no sé cómo lo ves, pero ¿no es una verdadera pena arruinarnos el viaje?

Con el tiempo, yo he descubierto, entre otras cosas, que aplicar “técnicas”, seguir “métodos”… por muy buenos que sean, sólo hacen más sofisticada, compleja y desnaturalizada nuestra forma de relacionarnos con nuestro interior. Y que pasar por “procesos” puede resultar algo muy largo, penoso y caro y, lo que es peor, no adaptado a tus necesidades personales, que son únicas, como también lo eres tú y tus circunstancias.

Quiero compartir contigo lo que a mí me ha aportado más: el simple contacto directo y humano, de tú a tú, con ciertas personas que lejos de considerarse maestros ni gurús, simplemente parecían conocer bien mi tramo del camino sólo porque ya habían recorrido el suyo propio y podían no sólo aportarme su visión, sino también CONTAGIARME de su optimismo, de su paz y de su manera de ver las cosas… Una manera mucho más positiva y práctica y en la agradable compañía del otro.

Evidentemente no existen los milagros ni las fórmulas mágicas, eso por descontado. A veces hay objetivos que alcanzar, cargas de las que liberarse, cosas que entender, realidades que aceptar… En resumen, quizás como te suceda a ti: problemas, situaciones, sentimientos, creencias, bloqueos… que surgieron por circunstancias de tu vida o por rasgos particulares de tu personalidad que te cuesta cambiar o controlar. Pero que te están costando la salud, las relaciones, la alegría, la ilusión… vamos, que te están amargando la vida.

Yo te animo a pasar a la acción AHORA. Porque si no es ahora, ¿cuándo? ¿Cuánto más vas a esperar?, ¿cuánto más vas a postergar?… ¿cuánto tiempo más quieres seguir sufriendo? Dicen que nunca tenemos bastante de lo que no queremos, ¿de verdad es ése tu caso, de verdad prefieres agotar y desperdiciar tu vida así?, ¡buff!… ¿no te da pena?, ¿y no te cansas de sentirte mal? ¿Os es que tan grande es tu tolerancia a estar mal, o tan grandes son tus miedos, o tan grande es tu pereza…? En el libro de tu vida ya va siendo hora de escribir un punto y aparte, ¿no crees?

Por mi parte, me comprometo contigo a ofrecerte contenidos y materiales (de ficción y no ficción) que te ayuden simplemente a sentirte más contento y acompañado y, sobre todo, a “descomplicarte” la vida, ¿cómo lo ves?

Y si algún día te apetece, te invito a un café para llevar 🙂

Un abrazo,

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